Animales Domésticos I

      Hace muchos años, tuve un perro encantador y precioso llamado Joy, un bóxer, desde que se murió no había sido feliz del todo, lo echaba de menos y necesitaba algún animal en mi vida. Pero no quería tener que sacarlo a la calle, ni que fuese tan mimoso, esas competencias eran de mi peque. Lo primero que te planteas, es un gato, pero yo tengo una “alergia” mayor que se llama Susana y es mi hermana, ella me la provoca a mí y los gatos a ella. A mí me parece un buen trato, pero vivo con mi madre y se negaba a no poder ver a su hija. Todavía no entiendo muy bien por qué, pero así son las madres. Yo estaba totalmente indignado así que le propuse una iguana, a mi madre eso no le gustó nada, odia a los reptiles.

    Sí, de vez en cuando soy un poco cabrón, con buen corazón, pero capullo. En esto estábamos mi madre y yo discutiendo y me dijo:

“Vamos a ver, yo tengo a Cony, un conejo blanco y precioso, y un gato no va a entrar que no me fío”

Un cara dura muy mono
"El conejo de mi madre"

     Eso sí me convenció de no traer un gato negro y alucinante a casa, pero también me percaté que si debía contar con mi madre, ella no quería más animales en casa. Mi alérgica hermana me recomendó un mono, cosa que a mí me pareció genial, pero como no sabía si era legal, me comentó que me fuera al acuario de sol. Si los vendían allí, lo era.

    Así que un día me largue de compras con una amiga mía, esa era la escusa, la mentira piadosa. Cuando llegué al sitio indicado, resultó que no había monos, pero sí un dependiente muy majo y muy atractivo, con un culo increíble, al que le conté mi problema en casa. Estuvo muy atento hasta cuando le insinué que me lo llevaba a él encantado, fue muy educado y me habló de los hurones…

    Ahora que lo pienso, quizá debería volver, nunca me dijo que no…

    Bueno, a lo que voy, me dijo el precio y en aquellos momentos yo tenía dinero, no lo vi muy caro. Si de verdad aquellos pequeños peludos eran domesticables, me venía al pelo, no muy mimosos, pero sin ser agresivos. Le compré los complementos, como si fuese un niño grande. Parecía mi Geyperman, con su tienda de campaña, su canoa y varias cosas más. En idioma de hurón, es algo así como su jaula, los comederos/ bebederos, el sitio donde hacerse las uñas…

    De esta manera entró Gea en mi vida.

Hurones Sí
Mi primer Hurón

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