Hot & Sweet I – Todo Nuevo 1

    El ruido del mensaje instantáneo del ordenador llamó la atención de Uriel. Un breve “Hola” aparecía en pantalla.

    La curiosidad lo llevó a abrir el sitio y descubrir quién se estaba comunicando con él. Allí estaba el león sonriente que era el avatar de Hot.

    Uriel, sonrió tranquilamente y tomó asiento frente a la pantalla. “Hola”, respondió éste sin dudarlo.

-“¿Qué tal estás Hot? Hace mucho tiempo que no sé nada de ti.”-

-“Ya, es que he estado muy liado con el traslado. Me han cambiado de puesto de trabajo y de ciudad.”-

-“Vaya, ¿y eso? ¿Para mejor?”-

-“Sí, hay un aumento salarial importante, pero estoy en otro país. De todas maneras me viene muy bien el cambio, lo necesitaba.”-

-“¿Cansado de tu país?”-

-No, cansado de siempre lo mismo y aquí a lo mejor tengo otras cosas más interesantes.”-

-“Todavía no me has dicho nada de dónde te encuentras…”-

-“¡Esa era la sorpresa! Estoy en Madrid. ¿Te apetece quedar? ;)”-

-“¡CLARO QUÉ SÍ! Ja, ja, ja, ja, ja… ¿Cómo ha sido venirte?”-

-“Si te apetece nos vemos en sol y cuando nos sentemos a tomarnos algo te cuento…”-

-“Perfecto.”-

    Quedaron esa misma tarde para ponerse al día. Dos amigos de distintos países para comentar las novedades de sus vidas. Hot había llegado hacía una semana de Colombia y sólo le había dado tiempo a instalarse y poco más, por lo visto sus historias en el trabajo no cejaban en su empeño por traerlo aquí.

    Así que había terminado asumiéndolo y cambiando de residencia. Uriel, por su parte estaba encantado eran ya tres años de conocerse por Cam y le parecía estupendo aquello de verse en persona.

    Los dos habían llegado a tenerse mucho cariño, ya que siempre acaban charlando de todo un poco.

-“¿Te apetecería ser mi guía, Uriel?”-

-“Vale, si no te pones muy pesado.”- Contestó con una sonrisa divertida.

    La tensión entre ellos fue aumentando poco a poco, Uriel era homosexual y Hot bisexual, pero los dos se sentían igual de atraídos por el otro.

    Sus piernas siempre estaban en contacto por debajo de la mesa, sus cuerpos se estaban calentando muy despacio, entre risas y colegueo, cervecitas y buen rollo.

    Al cabo de un rato fue Hot quien propuso ir a ver su casa. La mirada picarona de Uriel indicaba que no era la casa en lo que estaba pensando. La carcajada salió natural por parte de los dos. Sabían que su complicidad solamente estaba empezando.

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