Animales Domésticos IV

    A partir de aquél momento comenzó una relación estupenda que dura hasta hoy. Al principio nos costó hacernos el uno al otro, hubo un día que se me olvidó darle de comer y ponerle agua fresca… Gea, totalmente indignada y asegurándose que la miraba, metió la pata delantera izquierda en el cacharro del agua, la sacó y seguidamente lo empujó con el morro. Cuando volvió a levantar la cabeza, hizo lo mismo con el de la comida. Ese comportamiento instintivo fue algo que me llegó muy hondo, jamás se me ha vuelto a olvidar, pero ella, por si las moscas, todos los días coge algo de comida y lo esconde en la habitación… Seguir leyendo