Durias II

    Me has dejado tremendamente impactado con nuestra charla. No entiendo que me consideres un cabrón. Reconozco que no soy un angelito, pero nunca me he portado mal contigo de verdad. Quizá he tenido un par de ataques de mujer despechada, pero le he estado dando vueltas y no sé a qué te refieres. Fuiste tú quien no quiso tener una relación conmigo y querías tener todo en secreto, no yo. Siempre lo achaqué a que éramos pequeños y parece que no.

    Por supuesto que me tomo licencias creativas y que si digo cosas que no debo, las corregiré. Sin embargo es raro que me tomes por mala persona, parece que no nos conocemos. De ahí esta diatriba personal. Seguramente yo no me abrí lo suficiente a ti o di por entendidas cosas que no estaban claras, eso sí suelo hacerlo. Todo esto me llevó a intentar contactar contigo, darme cuenta que siempre he sentido una debilidad por tú persona que jamás expresé como debía.

    Sé a ciencia cierta que si no aclaramos las cuentas, no podremos empezar algo nuevo, ya sabes que soy alguien muy cabezota y que me cuesta olvidar. Bueno, al menos creo que lo sabes, a lo mejor me equivoco.

    Si te planteas lo que escribí, léelo desde otra perspectiva… Me has hecho daño y eso sólo lo pueden hacer las personas a las que quieres. Me daba tanto miedo volver a hablar contigo y que me volvieses a destrozar que preferí atacar. Sé que no eres muy bueno poniéndote en el lugar de los demás, por lo que a mí respecta me lo has demostrado, así como que eres lo suficientemente perspicaz como para escucharme cuando hablo, algo que siempre me gustó.

    Te necesitaba cuando se murió mi padre, necesitaba un amante comprensivo y generoso. Supongo que te lo podía haber dicho… Pero en aquellos momentos demasiada gente me defraudó. Entré en una dinámica en la que me resultaba más fácil desprenderme de los demás que estar realmente pendiente. Piensa que mi padre se murió en mi presencia y estaba en shock, eso por no mencionar la depresión de la que estoy saliendo a base de ansiolíticos y antidepresivos (no es una licencia, pero ya te lo explicaré en persona).

    Ahora me cuentas que eres padre y que tu vida es muy diferente… Sí, te aprecio pero no estoy dispuesto a que abandones lo que te ha costado crear y tampoco a que me des menos de lo que merezco. Ya me adapté a ti y sigo pensando que salió mal. Te añoro y me imagino cosas que quiero que sean reales. Me apetece estar charlando contigo apoyado en tu pecho desnudo y que me cuentes cosas mientras escucho la caja de resonancia de tus costillas. Pasar días juntos sin importar las horas y que no estés siempre pendiente de un reloj.

    Ya te lo dije te quiero al 100% en cuerpo y alma, todo para mí cuando estemos juntos. El resto del tiempo haz lo que quieras, yo también pienso hacerlo.

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