Ámbar

    La arena del reloj caía como si no sucediese nada. Su marcha imparable regía el momento para todos los mortales. ¿Qué pasaría si no midiésemos el tiempo de la misma manera? ¿Qué ocurriría si de repente se detuviese?

    Me encuentro encerrado en ámbar, sin poder resistir su inefable atracción, el cuerpo es intangible pero la masa de sabia pétrea es más densa que la tierra. Parece tener su propia ley de gravedad. El tiempo no trascurre aunque los acontecimientos sí. Mis ojos sobresalen de la materia naranja junto con mi cara. El aire azota mi flequillo mientras lucho denodadamente por salir de ese eterno momento congelado en el tiempo. Seguir leyendo