Sodalita

    Con tanta información en mi cerebro, un rato de calma se impuso en mi cuerpo astral.

    Como ya era habitual el rastro de una luz me hizo seguir su descenso hasta mis ojos, allí estaba una sodalita en pleno apogeo, girando y perdiendo su luz poco a poco.

    La calma me inundó y los pensamientos fluyeron como un río suave, estaba claro que era el momento de empezar a actuar. Las cosas iban a cambiar. Seguir leyendo