Rubí

    La situación estaba preparada y orquestada.

    Las vampiresas se hallaban despistadas pensando en sus cosas y que nada les impedía hacer lo que siempre habían hecho.

    Pero desde mi cuna sideral el ectoplasma de mi ser astral vibraba con energía suficiente como para encender toda la ciudad.

    Necesitaba acción, empezar a descolocar y obtener resultados.

    Una mañana excesivamente temprano me sorprendió la luz roja más intensa que había visto en mi vida. Seguir leyendo