Piedra Luna

    En plena resaca de mis emociones crecientes y conscientes, la luna apareció en mi firmamento estrellado, eclipsando la luz de todas aquellas piedras que estaban a su alrededor.

    Era una piedra redonda y blanca, brillaba con una intensidad irisada colmando mi ser de una suerte de mar interior.

    La marejada que inundaba mi mente se había deshecho con el cuarzo rosa, sin embargo seguía existiendo una milésima parte y esta luna que me alumbraba ayudaba a controlar esos movimientos emocionales, dándoles un sentido y una periodicidad estabilizadora.

    Empecé a sentir una cadencia, un ritmo, algo que se sincronizaba con la canción de mi alma. Seguir leyendo