Druidas III – Miguel 5

    Miguel y Crisor habían hecho un descubrimiento acuciante, si el druida se concentraba en los árboles, podía escucharlos hablar. Algo que ningún otro de su especie podía oír.

    Una llamada mental los sorprendió a ambos totalmente relajados y concentrados en el salón del licántropo. Debían acercarse al centro del bosque.

    Eu había estado trabajando dos días para despejar un claro en el sitio donde sabía que estaba el punto central de las energías de ese nuevo centro de poder.

    Para Miguel fue muy sencillo llegar allí, para Sebas supuso un arduo esfuerzo, no podía ver las líneas de poder y su dirección, así que decidió pedir ayuda a los animales.

    Una vez allí se encontraron con una reunión un tanto dispar, las cuatro ninfas, que a Sebas le había quedado claro eran las representantes de sus respectivas hermanas, una inmensidad de Gnomos, incluido Gumir, y un nuevo druida a quien no conocía. Seguir leyendo