Brujos I – Abel 8

-“¿Por qué yo?”-

-“Por amor, está claro.”- Respondió Laudiel. -“Sabes que siempre he tenido debilidad con determinados alumnos míos de entre todos los brujos que he conocido en esa etapa.”-

-“Vale, ya entiendo por qué motivo mi condena se retrasó dos días y que no estoy en mi época.”-

-“No, estás en el siglo XXI, no el XIII.”-

-“¿Y ahora?”-

-“Bueno, eso depende de vosotros… Los caminos de Durias y el tuyo se han entrelazado y no se van a romper tan fácilmente. Debéis estar aquí un año, más o menos para que podáis enfrentaros con lo que hay fuera.”- Contestó Lau.

-“¿Qué hay fuera?”-

-“¡Oh! El mundo ha cambiado mucho desde que lo viste en tu siglo, ahora hay vampiros, druidas, hombres lobo, elementales…”-

    La cara de Abel estaba totalmente desencajada, no sabía lo que significaba la mitad de lo que le había contestado…

    ¿Aquellos nombres debían decirle algo?

-“Deja que Durias haga su papel contigo y te enseñe todo lo que debe. Yo estaré sólo a un silbidito mental.”-

    Después de un abrazo muy fuerte y sentido, Laudiel desapareció entre las sombras de la vegetación. Abel se quedó sentado un rato más hasta darse cuenta que se estaba haciendo de noche.

    Al entrar en la casa se dio cuenta que ésta había cambiado al introducir en el mundo real el dormitorio y lucir bien limpia, con el olor de la comida recién hecha y el fuego alumbrando el cuerpo desnudo lleno de perlas de sudor de Durias, se hallaba frente a la cocina haciendo un estofado y las llamas hacían que su cuerpo pareciese curtido por el sol.

-“¿Con que estamos en el siglo XXI?”- Dijo en bajito Abel sentándose en la mesa.

    Durias dio un respingo al oír su voz en la sala, se giró en redondo y encendió las luces.

-“Sí… ¿Quién te lo ha dicho?”-

-“Ha venido Lau a verme.”-

-“Bueno, ya conoces al trascendente.”-

-“Y tanto que es trascendente, menudo cambio de vida…”-

-“¿Para mejor?”- Preguntó inseguro Durias.

-“Sí, está claro, aunque me han dicho que tienes mucho que enseñarme.”-

-“Por supuesto, las cosas han cambiado mucho en estos cientos de años que te has saltado, pero sobre todo ello debes tener en cuenta la importancia capital de tu función en esos cambios.”- Dijo Durias sirviendo la cena.

-“No sé si es bueno que sepa lo importante que soy.”-

-“Claro que sí, eres una pieza fundamental de este juego universal, aunque no dejarás de ser un alfil como mucho, así que no te emociones…”-

-“¿Qué es un alfil?”-

-“Una ficha de ajedrez cercana a las principales, el consejero de los reyes, algo similar.”- Durias se quedó pensativo un momento y luego prosiguió. –“Gracias a lo que hemos hecho contigo, los inmortales existen, pero eso también nos perjudica puesto que les abrió una puerta a los malos de entre ellos.”-

-“¿Quiénes son los malos?”-

-“En realidad ninguno, pero los hay que son muy agresivos e intentan imponerse… Sus leyes son distintas y nos crean problemas al resto.”- Contestó Durias dándose cuenta de su inexactitud al definirlos y de unas cuantas cosas más.

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