Durias V

    El resultado de aquella sesión de fotos fue algo que, hasta hoy, sigo disfrutando en la intimidad de mi dormitorio. Su virilidad tan contundentemente dura y vivaz sigue haciendo que me estremezca.

    Durias estaba muy nervioso con la sucesión de acontecimientos del día, yo reconozco que flipaba un poco con la situación. No era mi primera experiencia sexual y lo notaba todo un poco tenso.

    Dos chavales en un sitio abierto a miradas indiscretas, un par de erecciones independientes y con las hormonas a mil, decidiendo la mejor postura para un cuerpo muy bien desarrollado.

    Lo más extraño en aquél momento fue una frase que me soltó Paco en mitad de la sesión:

“Si quieres… Puedes tocar.”

    A lo que mi mente respondió:

“Obvio, sino… ¿A qué hemos venido hoy aquí?”

    Con los años y las charlas consecutivas con otras personas me he percatado de su inseguridad y lo mucho que le costaba ceder las riendas a otra persona, como si quisiese dejarse llevar al mismo tiempo que controlar.

    Creo que una parte de su persona sigue igual en la actualidad.

    Así que decidí cederle el terreno de las decisiones para no alterarle sobremanera en aquella tensión sexual tan apremiante.

    Otra de esas cosas que se debería desarrollar en el cuerpo humano con la evolución es una intuición muy clara de las emociones de los demás, cuando te enfrentas a estas situaciones de primer polvo.

    Si ahora que hemos hablado mucho de aquél día supiese un par de cosas, como por ejemplo que era cierto lo de su virginidad por muy raro que me sonase y siempre es preferible que yo lleve las riendas aunque no lo parezca, las situaciones habrían sido más sexuales y menos emocionales.

    El inconveniente de eso es que no sería lo mismo, los hechos que nos han traído hasta hoy y esas decisiones nos hubiesen cambiado para siempre. No estaría escribiendo esto.

    Sin embargo sigo pudiendo disfrutar de momentos muy placenteros, de hecho ahora se está empezando a fabricar unas casualidades y una apertura de emociones que hacen que la relación continúe sorprendiéndonos a ambos.

    Eso es lo que más me engancha, todo cambia, lo único que sigue igual son nuestros cuerpos, más viejos y con problemas de índole dispar, pero caminando a la par.

    De hecho, algo que siempre me ha encantado con otros hombres y que en dieciocho años nunca habíamos hecho se hizo realidad no hace mucho. Ver una peli mientras le acaricio el pecho, notando su olor, su respiración y  cómo se le abrían las piernas para que pudiese gozar de todo su cuerpo sin restricciones, mientras dormitaba un poquito.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s