El Shogun I – Takeshi Miyosi 7

    Cansado de lo que había visto en mi jardín particular, me aventuré a las mazmorras para ver lo que Shota estaba haciéndole Takeshi.

    Para mi sorpresa, me encontré con la mayor tortura que había podido esperar. Ahora mi nuevo e indómito samurái, tenía una argolla en el pene para poder llevarlo de un sitio para otro.

    Se hallaba maniatado de tal manera que si sus manos forzaban o intentaban desatarse, su pene fuese constreñido. Claro que lo impresionante fue lo que escuché medio escondido para entrar a hurtadillas a la sala del espía.

-“Bueno, creo que estás empezando a darte cuenta de lo que has pedido…”- Dijo Shota.

-“Sí, pero ya le he dicho todo lo que sabía.”- La voz quejumbrosa de Takeshi hizo que mi pene volviese a endurecerse.

-“Eso no importa, tú quieres formar parte de la guardia privada de Bikotoru, ser alguien en su shogunato, incluso llegar a tener tierras propias… Ahora sé la manera en la que conseguiste la información, pero se me escapa algo y quiero saber el qué.”-

    El sonido del látigo tronó en la sala. Una herida sangrante y débil brotó en el pecho del siervo, junto a un gemido de dolor en su garganta.

    Por lo visto, él y Amane hacían buenas migas en el cuarto de los samuráis por las noches, resultaba que fue éste quien le contó la manera en la que podía llegar a demostrarme su lealtad, algo que mi esposa había contado a Amane en su primera noche juntos.

    Mis cálculos eran incorrectos, mi desagradecida esposa llevaba mucho tiempo acostándose con el joven Mifune, tanto como hacía que se conocían y eso los situaba a la llegada del samurái, hacía diez años.

¿Podía ser que me hubiese confundido con todo esto?

¿Había sentimientos entre ellos?

    Shota desde luego estaba disgustado por algo y no tenía muy claro el motivo, así que proseguí escuchando atentamente.

-“¿Tuvisteis relaciones sexuales Amane y tú?”-

-“No.”- Dijo conciso Takeshi.

    Otro latigazo al pecho confirmó mi sospecha, algo ocurría que a Shota no le gustaba. Me había perdido la primera parte de este espectáculo y debía saber lo que pasaba.

-“¡NO!”- Gritó desesperado el atado.

-“¿Venías con la intención de conseguir formar parte del círculo interno?”-

-“¡Sí!”-

-”¿Cómo lo sabías?”- Volvió a restallar el látigo.

-“Mi padre fue uno de los sirvientes a los que echó cuando tomó el shogunato de su padre.”-

-“¿Por qué has querido esto?”-

-“¡Ya te lo he dicho!”- Gritó Takeshi desesperado.

-“¡Repítelo si te atreves!”- Dijo Shota muy enfadado.

    El látigo volvió a alzarse y en esta ocasión, un trozo del muslo de Takeshi salió disparado hasta la pared.

-“¡Lo amo! Desde pequeño estoy enamorado de Bikotoru.”-

    La ira en los ojos de Shota resplandecía con luz propia, estaba claro que él pretendía saber lo que se traían entre manos Amane y mi esposa, pero no estaba preparado para enfrentarse a alguien con más valor que él para reconocer sus sentimientos.

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