Hot & Sweet I – Todo Nuevo 4

    Cogió su chaqueta del respaldo de la silla y se encaminó al cuarto de baño tapándose ligeramente la entrepierna, su pasión por las novedades estaba empezando a jugarle malas pasadas.

    Se metió en el retrete que más privacidad le podía ofrecer y se sentó tranquilamente en él. Dobló con esmero la chaqueta y la puso encima de la puerta, se bajó los pantalones, los calzoncillos y se abrió la camisa.

    Debía ser discreto, nadie podía saber lo que estaba haciendo allí dentro, así que dejó las piernas en un ángulo de noventa grados y empezó a pensar en Javier.

    La imagen de su cuerpo desnudo hacía que el miembro le saltase con sólo recordarlo. La mano derecha subía y bajaba por todo su pene, acariciándolo muy intensamente mientras con la izquierda se acariciaba el pecho.

    La presión de su mano contra el duro miembro hacía que se sintiese cada vez más y más caliente. Sin darse cuenta sus dedos se cerraron entorno a la verga para comenzar a subir y bajar, sus gemidos eran prácticamente inaudibles, pero empezaba a ser consciente de su entorno y el miedo a ser descubierto le hizo excitarse aún más.

    Sin previo aviso un copioso chorro de semen salió disparado hacia su cara. Su torso recibió la llegada de las cálidas gotas blancas con ligeros espasmos de placer.

    No recordaba la última vez que se había masturbado con tal deseo ardiéndole desde dentro, ni cuando había derramado su leche en su propio cuerpo de forma tan abundante.

    Todo aquél mundo nuevo estaba haciendo horas extras con su cuerpo.

    Salió del baño después de limpiarse bien, lavarse y asearse para intentar disimular todo lo posible. No soportaba la idea de que alguien supiese el pedazo de corrida que había echado hacía unos minutos.

    Llegó a la mesa y vio que tenía un mensaje de texto en el móvil:

“Ya te tengo fichado y no pienso dejarte escapar, jejejejeje ;-P”

    Una sonrisa acudió rauda a su cara, estaba claro que Javier sabía lo que se hacía con un hombre que acababa de llegar a su país.

    Empezaba a plantearse que era muy buen anfitrión, aquél españolito bonachón y sexy que hablaba con él todas las semanas…

    La mañana pasó muy deprisa después de contestar a su amigo que la trampa ya la había echado hacía mucho tiempo y que él no quería escapar de ella, más bien revolcarse y regocijarse de tan buenos planteamientos.

    Llegó a su casa tranquilamente, se desvistió y se puso un pantalón corto de deporte y unas zapatillas deportivas.

    Preparó unas cajas como mesas y sacó varias mantas para poder estar cómodos. Se cogió una cerveza, encendió la tele y esperó pacientemente a que sonase el timbre, su corazón latía emocionado por la situación y la persona que debía venir.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s