Ulexita

    Bien, ya sabía la única manera de poder sentir algo y que no supusiese un serio problema para mi salud mental y física.

    Estaba claro que no lo iba a poder hacer de manera inmediata, aquellas cosas siempre llevan su tiempo, hay que meditar y eliminar los obstáculos.

    El hecho de ser consciente me estaba perjudicando en cierta manera, antes sólo debía dejarme llevar y ahora me encontraba al mando, sabiendo lo que tenía que hacer para conseguir mis objetivos pero sin la infraestructura suficiente para ejecutarlos.

    Una piedra casi trasparente apareció en un hueco de mi mente, como ya no era yo el encerrado su modo de darme fuerzas había cambiado notablemente.

    La Ulexita se hallaba allí para ayudarme en un duro trance, uno que realmente no entendía puesto que no sentía nada negativo…

    Un día cualquiera ocurrió lo que la buena piedra intentaba avisarme, parecía una conversación intranscendente entre padre e hijo, sin embargo se torno imposiblemente importante.

    La luz en su mirada cambió, sus percepciones acerca de mi ser también y lo que antes era una extraña falta de entendimiento se tornó en el más duro de los golpes.

    Tantos años preguntándose el motivo por el que mi inteligencia no era mi mayor ventaja…

    Para resultar pesadamente obvio que él era demasiado importante en esa ecuación, su enfermedad, los chantajes emocionales y la responsabilidad de no haber permitido que las situaciones se desarrollaran como era de esperar, lo hicieron enfermar.

    Cuatro meses y medio después murió sabiéndose medio responsable del estado de su hijo, de darse cuenta que por no querer ver la realidad, ésta se cebaba en su ceguera innata.

    Lo que peor le sentaba era saber lo mucho que yo le quería, la importancia de su estado para mí y no haberme correspondido hasta dos años antes de pasar a mejor vida.

   Lo mejor de aquella experiencia fue saber que yo seguía queriéndolo igual y que el resto no importaba.

    Para mí fue poder decirle que le quería sin tapujos, así como puedo hacer con mi madre, y que sabía lo mucho que él me había querido a su manera.

    ¿La ulexita nos ayudó a acercarnos?

    Puede ser, hoy creo que siempre estuvimos cerca y que mi vida a su lado fue mejor de lo que pensaba.

    Sin embargo el hecho de poder tener esa conversación lo puso todo en perspectiva y nos hizo ver aquello que nos separaba, siempre fui adulto aunque él no lo viese.

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