Animales Domésticos XVIII

    Hoy os toca enteraros de más cosas de Cony, el conejo de mi madre, que en vez de un roedor parece un perrito faldero.

    Si no estás buscando un animal mimoso olvídate de este tipo de mascotas, suelen ser excesivamente pesados y necesitan sentirse muy queridos.

    El problema mayor es que cuando tienes un macho, su amor lo demuestra queriendo amarte profundamente, vamos que como te enganche se desfoga en cualquier parte.

    Puede ser tu brazo, la pierna, la mano o el pie, así que lo mejor es fabricarle una conejita con la que se pueda desahogar tranquilo y te deje en paz.

    La peor coyuntura es que estos animales cogen a la hembra del cuello mientras lo hacen y si tú eres el objetivo piensan que también lo pueden hacer.

    El resultado es un mordisco, sin embargo no es uno cualquiera, es que además frotan los piños de abajo y arriba, el dolor es espeluznante.

    Cony sólo me lo hizo una vez sin que yo pudiese reaccionar a tiempo porque estaba hablando por teléfono y mi grito resonó por toda la casa.

    Su cara de incomprensión fue muy eficaz para darme cuenta que no entendía mi grito, claro que su semen en mi brazo también me indicó que él lo había hecho con mucho amor pero no podéis imaginaros el moratón que me provocó.

    Ahora que lo pienso, creo que su corrida no me molestó tanto porque me preocupaba más del mordisco y el dolor que sentía…

    Será pícaro el tío.

    De todas maneras, le hice una conejita y ahora nos llevamos muchísimo mejor, dónde va a parar…

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