El Shogun I – Takeshi Miyosi 10

    Llegamos a la parte en que se hallaban los aposentos de mi palacio, en aquella fortaleza subterránea y horadada podían vivir todos y cada uno de mis súbditos sin que las interferencias del exterior nos acosasen continuamente.

    Lo único que debíamos conseguir era el alimento, todo lo demás se podía hacer dentro de la montaña…

    Llamé a Daisuke para que preparase una comida copiosa por nuestros invitados y trajese a su hijo.

    Benjiro era un experto torturador de la más alta disciplina de las cuerdas, era capaza de no hacer daño con ellas y sólo producir placer o colocarlas de tal manera que notases cada pequeña parte de los elementos que componían las ataduras.

    En cuanto llegó le acompañé hasta el “pirata” inglés y le ordené que le sonsacase toda la información que fuera capaz. Seguir leyendo

El Shogun – Takeshi Miyoshi 9

    Ajani era un pirata y un perro malnacido con todos aquellos que se enfrentaban con su tripulación o con él directamente.

    Años antes, su barco naufragó frente a las costas del pueblo que se encuentra en mis dominios y mis súbditos rescataron a los que pudieron.

    Desde aquél momento nuestras vidas se entremezclaron y congeniaron, como ahora mismo, parecía que el mejor lugar del mundo era aquél en el que él se hallaba y que la única manera de sentirme pleno era tenerle dentro.

-“Creo que deberíamos ir al encuentro de mis hombres Bikotoru.”-

-“Me resultaría más fácil y menos placentero si me sacases esa parte tuya que sigue dentro…”- Contesté con pesar.

-“Para estar enamorado de Shota, sigues disfrutando mucho conmigo.”- Comentó Ajani extrayendo su todavía duro pene de mí. Seguir leyendo

El Shogun I – Takeshi Miyosi 8

    Estaba a punto de salir a detener a Shota cuando unas manos fuertes me cogieron de las muñecas y me las pegaron a la pared, dejándome indefenso ante cualquier ataque por la espalda.

    El calor de un cuerpo humano me inundó por toda la columna, mientras mi ano notaba el conocido picor de la excitación previa a una buena penetración.

    Un olor intenso a hombre se coló por mis orificios nasales mientras unos labios carnosos y húmedos besaban mi cuello tenso y rígido por la sorpresa.

-“Hola Bikotoru, tú siempre levantando pasiones y miembros a tu paso, ¿eh?”- Dijo una voz pastosa y varonil en mi oído.

-“Igual que a ti te gusta sorprenderme, Ajani…”-

    Su piel era como el sol ardiente y su miembro viril un ariete que sabía abrirse paso sin forzar las puertas de mi ser. Obviamente mi deseo era el mismo que el de mi sorprendente y amigable captor. Seguir leyendo

El Shogun I – Takeshi Miyosi 7

    Cansado de lo que había visto en mi jardín particular, me aventuré a las mazmorras para ver lo que Shota estaba haciéndole Takeshi.

    Para mi sorpresa, me encontré con la mayor tortura que había podido esperar. Ahora mi nuevo e indómito samurái, tenía una argolla en el pene para poder llevarlo de un sitio para otro.

    Se hallaba maniatado de tal manera que si sus manos forzaban o intentaban desatarse, su pene fuese constreñido. Claro que lo impresionante fue lo que escuché medio escondido para entrar a hurtadillas a la sala del espía.

-“Bueno, creo que estás empezando a darte cuenta de lo que has pedido…”- Dijo Shota.

-“Sí, pero ya le he dicho todo lo que sabía.”- La voz quejumbrosa de Takeshi hizo que mi pene volviese a endurecerse. Seguir leyendo

El Shogun I – Takeshi Miyosi 6

    Uno de los grandes placeres que me brindaba mi vida era estar rodeado de duros y amorosos hombres. Cada uno de ellos con un buen miembro al que recurrir si lo necesitaba y una auténtica devoción por el mío si yo lo requería.

    En estas cavilaciones me encontraba, notando al padre y al hijo completamente empalmados y frotándose conmigo cuando comencé a deleitarme con el pequeño y estrecho ano del amante de mi esposa.

    Amane había comenzado a asumir que no podría evadirse de nuestras atenciones, ni mental, ni física, ni espiritualmente, lo que le había llevado a empezar a sentirse muy excitado.

    Sus huevos rebosaban y en la seda comenzaba a notarse unas pequeñas gotas saliendo de la punta del pene totalmente erecto. Seguir leyendo

El Shogun I – Takeshi Miyosi 5

    Introduje una vez más el pene de madera en el ano de Amane, sus caderas ya no se movían y su mirada estaba perdida en el vacío.

    Le di permiso a Fumimaro para traer de vuelta a nuestro impetuoso y osado samurai, no se le permitiría evadirse del dolor.

    En la posición que estaba, colgado hacía arriba con las piernas abiertas, los brazos separados y el ano lleno, cualquier leve movimiento hacía que las cuerdas de seda rozasen y frotasen el pene y los huevos.

    Fumimaro recogió sus pertrechos, era un especialista manejando el látigo, las varas y cualquier otro instrumento que se pudiese utilizar como tal.

    Un pequeño grupo de retamas secas unido por fuertes ataduras en un extremo fue su elegido para centrar al descortés invitado y futuro torturado. Seguir leyendo

El Shogun I – Takeshi Miyosi 4

    La casa del jardín es un palacete de tres plantas visibles y una mazmorra.

    En el nivel principal está el salón de las columnas, un espacio diáfano donde sólo se está de paso y siempre hay un refrigerio mientras espero a que atiendan a los “invitados”.

    El cuerpo de Amane ya estaba desnudo y de espaldas a mi persona, sus músculos laxos indicaban que había asumido lo que iba a ocurrir, su mente vagaba por rincones ignotos para el resto.

    Una vez su bello y maduro ser se mostró al completo, con aquél brillo del sudor provocado por su cabalgata hasta aquí, entendí lo que mi esposa veía en aquél hombre.

    Su entereza se descompuso en cuanto entró en el pequeño jardín interior de esa casa. Colgado de cielo, en apariencia, se hallaba un hombre, con la cabeza hacia el suelo y las manos a la espalda. Seguir leyendo

El Shogun I – Takeshi Miyosi 3

-“Sí, mi señor. Aunque tengo constancia que ha sido todo un malentendido.”-

-“¿Un malentendido?”-

-“Sí, señor. Mi padre no ha hecho nada de lo que se le acusa.”-

-“Bueno, tengo entendido que tu padre y la mujer de Rokudô llevan años siendo amantes…”-

    El rubor sube al rostro de Amane y sé que es cierto.

-“Así que creo que el único malentendido aquí es que el shogun se ha cansado de la situación, más teniendo en cuenta que con esas tierras que su bisabuelo concedió a tú tatarabuelo, recuperaría posiciones en el favor del emperador.”-

-“¿Me está diciendo que es todo político?”- Seguir leyendo

El Shogun I – Takeshi Miyosi 2

    He tenido que mandar un relevo para sustituir a Amane, el hombre que ha estado ocupándose del disfrute personal de mi mujer.

    En la casa del jardín se nota un ambiente de ansiedad y emoción que empieza a influir al resto de mis guerreros, algo que no puedo permitirme.

    Los espías me han comentado que el shogun Rokudô se prepara para atacar a Mifune, el padre de Amane, curiosamente parece que todo los favores conseguidos por esta familia, entre padre e hijo los van a desperdiciar.

    Un samurái que consigue tierras gracias a su antiguo señor, no debería ser tan irresponsable de no saber mantener la polla bien guardada.

    Estoy en mi jardín, sentado en una roca y observo la belleza de este pequeño rincón de mi propiedad. Las carpas naranjas se mueven en el estanque y pienso en los inconvenientes de que Rokudô recupere esas tierras y gane un puesto en la jerarquía… Seguir leyendo

El Shogun I – Takeshi Miyosi 1

    Ahí está mi gran problema actual, no sé cómo puede ser que supiese lo que hacer para formar parte de mi guardia personal. Lo tengo a mis pies, con un arnés de cuero y desnudo por completo. Dos de cuatro bolas dentro y disfrutando de mis atenciones.

    Los informes de su aprendizaje son exactos, sus recomendaciones perfectas y tengo el conocimiento pertinente acerca de su nacimiento y familia.

    Un samurái que no destaca en el arte de la espada pero sí en las negociaciones personales.

    Mi intención estaba clara desde un principio, había contratado a Takeshi como vendedor y conocedor del ser humano, pero mis planes no eran hacerle favorito dentro de mis guerreros…

    Desde luego no tiene mi confianza.

    Akihito y Kaneda ya están investigando lo que realmente ocurre con él. Sin embargo lo único que puedo hacer para averiguar algo desde mi posición es ceder a sus requerimientos, algo que no le conviene… Seguir leyendo