I. I

    Ayer estuve recordando a un hombre increíble que conocí hace muchos años, se llamaba Isaac. Creo que si no fuese porque estaba en un momento muy jodido de mi vida, me habría enamorado de él sin pestañear. Es alguien genial, pero trabajábamos juntos y no quería meter ya sabes qué donde tenía la olla. Aunque hacia el final de nuestra relación laboral, tuve la sensación que me trataba como si fuese idiota.

    El caso es que cuando lo conocí por primera vez, lo flipé. Cada uno de nosotros tiene sus preferencias y sus fetiches. Para mí los bomberos, los gimnastas y los macarrillas, son mi gran debilidad. Seguir leyendo