Accidente I

    Lo primero que veo al abrir los ojos es una luz titilante en color verde. Todo está oscuro y no puedo ver demasiado con esa débil fluorescencia.

    Utilizo el tacto para tocar mi cuerpo contusionado, estoy tan nervioso que no sé si me duele algo. Empiezo por la cabeza y sigo bajando poco a poco, todo está en su sitio y los ojos empiezan a acostumbrarse a la oscuridad.

    Abro mucho los párpados hasta que me percato que no sirve de nada. Intuyo que hay alguien a mi lado por un calor cercano al muslo.

    Palpo de nuevo y noto el cuerpo de una persona tendido a mi lado.

¿Qué ha pasado?

    Una voz resuena en la oscuridad. Seguir leyendo

Dioses V – Sueños 3 – Isaac

    Una larga escalera se presentaba ante sus ojos. Isaac sabía que debía subir, pero sus piernas no le respondían. Sus músculos temblaban y notaba un calor intenso por todo el cuerpo. Una voz le habló desde lo alto:

-“¿Qué te impide subir?”-

    Era una voz de hombre, una que conocía bien. Miró hacía arriba y vio que le estaba esperando. Sus ojos negros le estaban observando con todo el amor del mundo.

    Una corriente de aire primaveral, el olor del rocío y una sensación de frescor inundó a Isaac. Sus piernas respondieron y, en un abrir y cerrar de ojos, estaba en lo alto besando cálidamente a Víctor, su amante.

-“¿Dónde estamos, Víctor?”-

-“En el castillo de un amigo mío.”- Víctor se puso serio.-“Es alguien a quien quiero presentarte.”-

-“¡Esto sí que es una sorpresa!”- Seguir leyendo

Dioses III – Sueños 2 – Pedro

     Un precioso globo blanco. Un enorme y estático balón, flotando sólo en esa inmensidad que es el espacio exterior. Algo enorme que se vuelve pequeño cuando cambias tu prisma.

    ¿Cómo era posible aquello?

    Él era un simple ser humano, no debería tener la capacidad de comprender la magnitud de sus sentimientos ni de sus pensamientos.

    ¿Es posible comprender y asumir la inmensidad?

    Sentirse como una mota de polvo con la habilidad de cambiar el entorno, con la innegable sensación de vacío que ello conlleva y el inevitable escozor en la parte trasera de la cabeza, como si su cerebelo estuviera haciendo horas extras. Seguir leyendo

Dioses I – Sueños 1 – Igor

    La mirada vacía de la estatua observaba pesadamente al joven. Su frágil cara de mármol no era enteramente fría. Había un gesto congelado, una mezcla de compasión con desesperanza. Igor analizaba aquella visión.

    Una parte de él sabía que estaba durmiendo, pero otra le decía que aquello era real. Unas fuertes manos le agarraron por las caderas, una barbilla peluda se apoyó en su hombro y una voz grave le susurró al oído:

 -“Es preciosa, ¿verdad?”-

 -“Es triste.”- Respondió el muchacho.

 -“¡Claro!”- Contestó Víctor. -“Ella ve el futuro.”

 -“¿Tan malo es?”-

 -“Depende del cristal por el que se mire.”- Seguir leyendo